grasas

Los ácidos grasos insaturados son fácilmente identificados al poseer doble enlace, circunstancia que permite su punto de fusión sea menor que el resto. Para nosotros son líquidos, pues es la forma en que lo consumimos y aportamos a la dieta.

Cuando te preguntes por los ácidos grasos insaturados siempre recuerda tienen la característica de disminuir el colesterol y son reconocibles en el comercio o entre los profesionales de la salud como “ácidos grasos esenciales”.

El consumo de este tipo de ácidos grasos es bueno, y aunque el cuerpo no es capaz de sintetizarlo, la incorporación de éstos en la dieta que llevamos se debe a que nos ayudan con procesos fisiológicos específicos.

Si queremos hacer nuestra dieta una más completa, lo único que necesitamos es verificar qué cantidad de ácidos grasos insaturados estamos consumiendo. Encontramos este ácido graso en los aceites vegetales, mientras que las grasas animales son ricas en ácidos grasos saturados (de las que tenemos que cuidarnos).

En toda dieta siempre será necesario consumir una cierta cantidad de grasa, sin embargo, el problema es que la gente a pesar de hacerlo consume la incorrecta y en grandes cantidades. Siempre será más saludable el alimento que posean ácidos grasos insaturados.

Olvidados, pero muy necesarios

A pesar de que los ácidos grasos insaturados han sido muy olvidados durante algunos años, siempre han estado presentes en las estadísticas, por ello no nos extrañamos de recordar que su consumo a través del aceite de olvida estuvo siempre aparejado a la disminución de colesterol y enfermedades cardiovasculares.

Ahora bien, en la recomendación que damos hay que tomar la precaución de no tomar con exceso su consumo, ya que de hacerlo nos arriesgamos a que baje el colesterol HDL (también conocido como Colesterol “bueno”).

Cuando elabores tu dieta preocúpate, de acuerdo a los objetivos que te fijes (bajar de peso, mantenerlo o mejorar tu musculatura), de mantener la cuota perfecta entre ácidos grasos insaturados y los de tipo saturados, pues tu organismo los necesita en igual medida y no en exceso.

El control del peso es más complicado de lo que parece, pues no basta con dejar de comer, sino que por el contrario es necesario aprender a hacerlo, evitando con ello comer alimentos que no nos sirven y entorpecen el funcionamiento del mismo, muchas veces incentivando a que el metabolismo sea más lento, obtenga energía de sitios y componentes que no deberían ocuparse para ello y, en el fondo, que nos impida llegar a la meta fijada.