|
Informe elaborado por el Comité Científico del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM)
Miami
Octubre, 1999
Indice
Vea: Otros artículos relacionados
Presentación
El cumplimiento de la toma es uno de los mayores problemas que presenta la anticoncepción hormonal oral. Esta circunstancia deriva de una falta de información y de educación y de las dificultades para mantener la rutina que requiere la toma diaria de la píldora. Las consecuencias en forma de embarazos no deseados y repercusiones sociales, psicológicas y económicas son muy grandes. Por ejemplo, si damos por buena la cifra de que un 20 por ciento de los abortos se producen tras fallos del cumplimiento, en América Latina se alcanzaría una cifra de cerca de 1,500.000 de abortos anuales sobre los casi 6,000.000 que el Instituto Allan Guttmacher ha detectado en la región.
El comité científico del Centro Latinoamericano Salud y Mujer ha considerado este punto una de sus primera materias de trabajo, fijarlo como uno de los principales componentes de su agenda.
El comité ha dividido este trabajo en varios aspectos. Por un lado, una definición del concepto de cumplimiento aplicado a la anticoncepción hormonal, apoyado en algunos datos que ofrecen una idea del volumen del problema. Por otro, un análisis de las causas y consecuencias del incumplimiento. Y para finalizar, unas recomendaciones que ayuden a mejorar el perfil del cumplimiento en América Latina.
El presente documento se ha elaborado sobre la base de una revisión exhaustiva de la literatura médica específica sobre cumplimiento, que recopila análisis, aportaciones y estudios realizados en los últimos diez años en distintas partes del mundo.
Introducción
La anticoncepción hormonal oral (AHO) empezó a extenderse en el mundo al principio de los años 60. Representó una auténtica revolución para la mujer y un cambio radical en su rol laboral, social y familiar. Desde ese momento, se puede afirmar que ha sido el método anticonceptivo más utilizado, así como el más estudiado por la literatura, tanto desde un punto de vista farmacológico como clínico.
A lo largo de estos años, la AHO ha evolucionado extraordinariamente en su composición, su dosificación y administración, en busqueda de una reducción de la carga hormonal, una acomodación al ciclo menstrual de la mujer y de otras aplicaciones beneficiosas para la usuaria.
Entre sus rasgos, destaca su alta eficacia teórica, cifrada en un 99%, así como la posibilidad de poder ser utilizado durante toda su vida fértil por mujeres sanas. Su índice de fallos es del 0.12 al 0.34 % años/mujer en ensayos clínicos y grupos de población seleccionados. Pero la situación se modifica si se considera a la población general. Entonces, la cifra se sitúa entre el 3 y el 8%. Si se analiza a población de riesgo, como puedan ser adolescentes o mujeres de estratos socioeconómicos bajos, las cifras oscilan del 16 al 20 %.
Se estima que desde los años sesenta hasta la fecha,150 millones de mujeres han utilizado el método. En la actualidad, simultáneamente, se considera que 60 millones de mujeres lo toman con regularidad (2) (6). En América Latina, aproximadamente podríamos establecer que unas 10 millones de mujeres en edad fértil consumen AHO, lo que viene a representar un 10 por ciento de la población femenina con capacidad reproductiva. En esta región, por razones difíciles de aquilatar, la duración del tiempo de toma por mujer promedia de 6 meses a 1 año.
Una de las consecuencias más dramáticas y comunes de la falta de cumplimiento son los embarazos no deseados, que en la mayoría de las ocasiones acaban en la interrupción voluntaria del mismo, con sus secuelas emocionales y sociales.
Definición del Cumplimiento
No es fácil encontrar una definición precisa para cumplimiento, que deviene de la expresión inglesa ¨compliance¨. Es un vocablo médico que, según Rosenberg y Waugh (2), indican el grado de adhesión de un paciente a una prescripción médica. Hillard (10)los cataloga como el grado de coincidencia entre la prescripción del médico y la conducta seguida por la usuaria. Klitsch (1), por su parte, reconoce que no hay una definición universalmente aceptada de cumplimiento, añade que algunos los definen como las conductas que hacen que un tratamiento fracase o triunfe, mientras otros directamente lo consideran como una apartamiento significativo de la prescripción, independientemente de su impacto en la eficacia.
El concepto de cumplimiento se aplica a cualquier tratamiento clínico y farmacológico. Podríamos ponernos de acuerdo sobre la base de definir cumplimiento como "la utilización correcta del método de forma regular y continuada", tal y como hizo el Grupo Daphne en España (6). El incumplimiento significaría el uso no correcto del método y, consiguientemente, su interrupción en forma de descansos, abandonos u olvidos.
Hablando de AHO, se puede entender que un cumplimiento pobre implica píldoras olvidadas, toma de pastilla sin respetar el orden y empezar una nueva caja antes o después de lo indicado. Otros problemas adicionales asociados con pobre incumplimiento son el uso esporádico y circunstancial (empezar y suspender el tratamiento), no utilizar un segundo método cuando es indicado y discontinuar la AHO, sin sustituirlo por otro, pese a haber riesgo de embarazo.
En resumidas cuentas, podemos indicar que el problema que presenta el cumplimiento en AHO es muy similar al de los tratamientos crónicos para cualquier médico, al considerar que la medicación se debe tomar durante un largo plazo. La gran diferencia viene representada, y es un factor esencial, por el hecho de que mientras un enfermo crónico necesita su medicación para mejorar su salud o paliar sus molestias, una consumidora de AHO suele ser una mujer joven y sana, que precisa la AHO para elegir el tamaño y el momento de su descendencia.
Para la mayoría de los autores, el cumplimiento viene definido por tres factores: Aceptación: Está determinada por la percepción previa a la toma de la mujer sobre la eficacia, seguridad, beneficios e inconvenientes de la AHO.
Motivación: Se hace necesario una actitud positiva y favorable de la usuaria respecto a las características del método que ha elegido. Su participación en la selección previa del método es muy recomendable, pues le ayudará a ventajas y beneficios que le aporta en su vida cotidiana. El uso correcto siempre representa una buena motivación.
Continuidad: Cabe entenderla como la ejecución del método a un largo plazo. Es necesario que la mujer sea constante en sus costumbre, para disminuir las interrupciones y abandonos.
El incumplimiento, que pese a su frecuencia es poco conocido por el profesional de la Medicina, se manifiesta de cuatro diferentes maneras:
-Olvidos durante 1 día o más de la toma
-Intervalos o pausas entre un ciclo y el siguiente. Pocas mujeres conocen el uso correcto
-Descansos o interrupciones, sin justificar
-Abandonos del método Las cuatro posibles situaciones acarrean consecuencias muy perniciosas para la mujer, pues, normalmente, no adoptan medidas precautorias ni sustitutivas.
Causas y consecuencias del incumplimiento
Algunos autores cifran en varios los factores críticos que intervienen en las dificultades para cumplir en el largo plazo con la AHO. Por ejemplo, Killick (3) establece seis:
-edad
-grupo socioeconómico
-efectos secundarios
-envase
-falta de atención a la consumidora
-educación.
Es interesante, profundizar en el análisis de Killick.
Edad
Es una de las constantes en los distintos estudios llevados a efecto. En general, las enfermedades crónicas son propias de personas mayores. No es el caso de las AHO. Cuánto más joven es el paciente, más posibilidad tiene de ser un mal cumplidor. Se estima que un promedio de 8 píldoras son olvidadas por año y mujer. Este promedio es diferente para las mujeres mayores de 35 años, situada en un 3,7 por ciento, y es superior a 9, en las menores de 19 años de edad.
Factores sociales
Se disponen de estudios que indican que los sectores sociales altos olvidan un promedio de 4 píldoras por año y mujer, mientras los de clases sociales bajas, el número es de 9,69 por año.
Efectos secundarios
Pese a los efectos beneficiosos que AHO proporcionan para tumores de endometrio, u ovario, muchas mujeres citan sus temores sobre los riesgos asociados a los AHO como razones para suspender la toma. En este aspecto, hay que incluir los efectos menores, que provocan un buen número de incumplimiento, como pueda ser dolor de cabeza, sangrado, amenorrea, etc. Otras usuarias suspenden por aspectos estéticos como la ganancia de peso.
Envasado
El prospecto y la información incluida son poco claros y muy complejos para muchas mujeres. Eso sin contar, el efecto disuasorio que ejerce la lectura de los efectos adversos y contraindicaciones que incluye. En algunos países, se han hecho intentos serios para mejorar esta información ofreciendo a la mujer una información precisa sobre el momento y manera de empezar la toma, y fideligna respecto a los riesgos de la AHO. La FDA (Food and Drug Administration) ha aprobado unas pautas remitidas por la FHI (Family Health International). En la mayor parte de las ocasiones, no ofrecen una información específica sobre cómo reaccionar ante cualquier incidencia, incluida el simple olvido de una pastilla.
Educación
Killick (3) considera necesario impulsar una educación específica en AHO, así como mejorar una atención a la consumidora, en especial en los primeros tres meses de la toma
|
Estereotipo del incumplimiento
|
Joven
Soltera
Sin hijos
Emocionalmente inmadura
Con fallos previos |
Educación básica
Baja condición social
Falta de apoyo familiar
Teme efectos secundarios
Irregular momento de toma |
Rosemberg y Waugh (2) consideran que uno de los riesgos para el cumplimiento es que la paciente no haya sido capaz de establecer una rutina en la toma. También citan expresamente, como otra razón de peso, la aparición de manchado y sangrado intermenstrual, junto a una inadecuada lectura de los prospectos informativos. Otras razones argüidas son el hirsutismo, cambios de humor, la dureza en el pecho y las naúseas. Un último factor es la falta de confianza en su médico.
Benagiano y Schedin (5) hace una aproximación cultural al incumplimiento que es muy interesante para los países con influencia católica. Barajan el término aceptabilidad, como compatibilidad entre el método con los valores, normas y creencias de las pacientes. Recuerdan el criterio impuesto en 1973 por la OMS para evaluar los métodos, sobre la base de considerar el género del usuario, el mecanismo de acción, el modo de administración, la efectividad, seguridad, duración del efecto, órganos implicados, necesidad de examen previo, frecuencia de uso, facilidad de uso, efectos adversos y relación con el coito. Habría que añadir elementos como la salud, edad, estilo de vida y motivación para evitar el embarazo.
Los elementos culturales son clave. Por ejemplo, en determinadas zonas de México se piensa que la concepción ocurre en el momento que la "sangre" del hombre se encuentra con la "sangre" de la mujer en el "estómago". La píldora es vista como un producto que debilita la "sangre" de la hembra.(5).
En determinadas culturas, se considera a la AHO como una forma de alterar o incluso suspender las funciones naturales del cuerpo. Otras lo consideran un riesgo para la fidelidad marital o, incluso, para la percepción de virilidad, pues se asocia con capacidad procreativa y número de hijos. Entre estos aspectos culturales, se puede citar las preocupaciones que generan las irregularidades menstruales o los sangrados. Son importantes en algunas culturas y carecen de importancia en otras. Lo mismo ocurre con la posible ganancia de peso. En algunos medios, es una razón principal para abandonar la toma.
El grupo Daphne (6) en España considero como decisivos para el cumplimiento los siguientes efectos secundarios menores:
-Ganancia de peso
-Manchado y metrorragias
-Mastodinia y tensión mamaria
-Cefaleas
-Disminución de la líbido
-Edemas y retención de líquidos |
-Varices y capilaridades
-Nerviosismo, iiritabilidad y angustia
-Náuseas
-Tensión premenstrual
-Hirsutismo |
En su trabajo, el Grupo Dahpne (6) incluía otro cuadro interesante, señalando las causas más frecuentes para la interrupción y abandono:
|
Causas del abandono
|
-Desconocimiento de:
-Uso correcto y pausas
-Interacción con otros fármacos
-Beneficios
-Solución a problemas como olvidos y manchados |
-Percepción errónea del método
-Información sesgada
-Medios
-Amigas y personal no cualificado
-Prejuicios
-Efectos secundarios
-No esperados
-Temores infundados
-Opinión de otros especialistas |
-Factores personales
-Falta de motivación inicial
-Ambivalencia respecto al deseo de gestar
-Falta de rutina
-Aburrimiento
-Problemas de pareja o interrupción de las relaciones sexuales
-No asumir la responsabilidad única en la anticoncepción |
Otros autores destacan el papel de los medios de comunicación, que en algunas ocasiones proporcionan una información sesgada y sensacionalista, que induce a la alarma en muchas consumidoras.
También se puede citar la falta de criterios unificados y uniformes por parte de los profesionales de la salud, para solucionar y recomendar ante pequeños problemas como el manchado o el sangrado. O incluso, sobre los beneficios del método, y sus riesgos. Esto es más acuciante en el caso de las contraindicaciones o interacciones. En ese momento, es frecuente que el especialista acabe por aconsejar la retirada de la AHO.
No cabe duda, que la consecuencia de la falta de cumplimiento es perder el principal efecto beneficioso de la AHO, el control de la fertilidad. Los olvidos, intervalos incorrectos, descanso y abandonos, pueden provocar un embarazo no deseados y una interrupción voluntaria del mismo. Este fenómeno se agrava en el caso de las adolescentes.
La realidad del problema
El incumplimiento está directamente relacionado con embarazos no deseados. Rosemberg (9) señala que en Estados Unidos un 20 por ciento de los 3,5 millones de embarazos no deseados están relacionadas con una discontinuación del método. O lo que es lo mismo, casi 700,000 embarazos no deseados podrían ser evitados con un correcto cumplimiento.
El mismo Rosemberg (7) , en otro trabajo, informa que cerca de 1 millón de embarazos no deseados en los Estados Unidos están directamente relacionados con mal uso o discontinuación del método. La mayor proporción, un 61 por ciento, ocurre en mujeres que discontinúan el método, de las cuales un 66 por ciento se refiere a mujeres que fracasaron en una sustitución inmediata y 33 por ciento, porque eligieron métodos menos seguros.
Serfaty (4) cita un estudio con más de 10,000 mujeres europeas usuarias de AHO. El 10 por ciento de las encuestadas habían tenido un embarazo no deseado. El 18 por ciento eran usuarias de AHO en el momento de quedarse embarazadas. Y sólo el 32 por ciento, de las que habían decidido dejar la toma de la píldora, habían consultado con su médico. Serfaty (4) reconoce que un 10 por ciento de los abortos voluntarios practicados en su hospital parisino, nacieron de mal cumplimiento de la AHO
Los datos aportados por el Grupo Daphne (6) también arrojan luz sobre el problema. Su estudio abarcó a cerca de 1,500 mujeres a las que se practicó un seguimiento en consulta. Algunos de sus datos más relevantes indican que el mal cumplimiento provocó un 14 por ciento de los fallos, así como se podía catalogar a un 13 por ciento de las mujeres de mala cumplidora. A la consulta planificada de los seis meses, sólo acudió un 50 por ciento de las consumidoras. En este periodo se registraron tres embarazos. La tasa de abandono fue del 15 por ciento y la de olvidos del 30 por ciento. Al cabo de los seis meses, se apreció una mejora sensible en el estado de ánimo de las mujeres, su percepción sobre los AHO y su impresión acerca de su vida sexual. El 75 por ciento calificaron como método atractivo a la AHO.
De los 18 millones de norteamericanas que consumen la píldora (9), 3,7 millones la utilizan por menos de un año. Si bien el promedio de uso de la píldora se sitúa en torno a cinco años, la mitad de las nuevas usuarias no supera el año. Un estudio reveló que una mujer que perdía una píldora o más durante un ciclo, tenía 3 veces más probabilidad de quedar embarazada que otra que cumplía correctamente el método. El mal cumplimiento, al cabo de un año, está demostrado que sube de un 3 a un 8 por ciento el índice de fallo, en contra del 0.1 por ciento si se respeta correctamente.
Para dimensionar la importancia del incumplimiento de la AHO es necesario echar una mirada a los datos existentes en la literatura médica. Los ensayos clínicos revelan que un 3 por ciento de las usuarias olvida alguna píldora por ciclo (2), pero hay que recordar que estos estudios se hacen en las mejores condiciones posibles. Si vamos a la calle, entre la población general y en condiciones de normalidad, un 30 por ciento olvida alguna píldora por ciclo. Un amplio estudio, con más de 1,300 mujeres, concluyó que un 25 por ciento no respetaba el "marco de seguridad hormonal", es decir que al olvidar una toma, no la recuperaba al final del día siguiente.
Otro estudio hecho con casi 1,000 mujeres, reveló que en dos meses de toma, el 47 por ciento reconoció haber olvidado una toma por ciclo, y el 22 por ciento, dos tomas por ciclo. Estudios realizados con monitoreos electrónicos establecen que los datos empeoran sensiblemente y, en algunos casos, duplican con lo que afirman las mujeres. Por ejemplo, mientras un 34 por ciento de las mujeres afirmaron haber olvidado una o más píldoras por ciclo, el dispositivo electrónico lo elevaba a 63 por ciento. Entre las adolescentes, entre promedio se eleva a 3 pastillas. Rosemberg (7) realizó un estudio con mujeres francesas, alemanas, inglesas, danesas y portuguesas, que concluyó que el 19 por ciento olvida una píldora por ciclo, y el 10 por ciento dos o más pastillas.
En lo referente a la pausa entre ciclos, diferentes estudios ponen de relieve que sólo un 28 por ciento de las mujeres sigue adecuadamente las instrucciones de intervalo. Más de siete días, descansa entre el 27 y el 32 por ciento de las usuarias. El estudio de Oakley resumió que sólo un 40 por ciento de las mujeres americanas tomaba la píldora diaria y el sólo el 20 por ciento lo hacía a la misma hora.
Si hablamos de interrupciones y abandonos de AHO, se sabe que sólo el 50 por ciento de las mujeres americanas superan el primer año (2). En el caso de las adolescentes, esta cifra se situó en un 34 por ciento. Una reciente evaluación entre usuarias, después de seis meses, encontró que sólo el 72 por ciento lo usaban tras este período. En el caso de las jóvenes europeas, la cifra no superaba el 15 por ciento (4).
Profundizando en los abandonos, diferentes estudios indican que por efectos secundarios, abandonan el método del 50 al 60 por ciento de las mujeres que lo inician. Las alteraciones del ciclo, son motivo para un 5 a 10 por ciento. Por aumento de peso y cefalea, puede llegar hasta el 22-25 por ciento. Las náuseas, en torno a otro 20 por ciento y el temor al cáncer, otro 25 por ciento.
Hillard (10) afirma que los fallos en la práctica clínica son mayores que los reconocidos en los ensayos clínicos. Indica, también, que mientras el fallo en las mujeres casadas es de un 3 por ciento en ensayos clínicos, en las solteras se eleva al 6 por ciento. Junto al estado civil, la edad, la raza y la demografía también influyen. Hillard (10) indica que tanto en países avanzados como en desarrollo, los índices de fracaso pueden ir de un 12 a un 20 por ciento.
También se puede encontrar un estudio centrado en un país latinoamericano. Kost (16) reporta un buen trabajo sobre Perú, en el marco de otros estudios sobre la región. Nos indica que cerca de la mitad de las mujeres que iniciaron el método, lo abandonaron antes del primer año. " En los países latinoamericanos encuestados (Costa Rica, Chile y México), cerca del 70 por ciento de las mujeres respondieron que tomar la píldora es más peligroso que embarazarse, del 50 al 60 por ciento pensaron que la píldora aumenta el riesgo d esterilidad (incluso, entre las usuarias, del 38 al 50 por ciento piensan así), y del 52 al 62 por ciento señalaron que la píldora incrementaba los defectos en los nacidos".
Guillebaud menciona que los fallos son mayores en las mujeres jóvenes que en las más maduras, debido a su mayor experiencia, su mayor frecuencia de encuentros sexuales y su más alta fertilidad.
No cabe duda, que la información falsa y la deficiente educación y conocimiento del método, tienen mucho que ver en estas consecuencias. La mayor parte del conocimiento, según diferentes estudios, vienen de las amigas y de los medios de comunicación. Una encuesta realizada en Estados Unidos en los años ochenta, indicaba que para el 75 por ciento de las mujeres, los anticonceptivos son un alto riesgo para la salud, el 50 por ciento creía que tenía mayor riesgo que el embarazo y el parto, el 30 por ciento pensaba que producía cáncer y otro 30 por ciento que fallan en un 10 por ciento de los casos (2).
La problemática en los jóvenes
Los jóvenes presentan unas singularidades propias que hacen necesario detenerse en su análisis. Uno de los estudios más atractivos es el realizado por Kalagian y otros (13)en Canadá. Afirman que "uno de los más importantes factores de prevención del embarazo es promover un uso continuado de la contracepción para los jóvenes sexualmente activos". Se sabe que en el país la tercera parte de las jóvenes utiliza AHO. Más de la mitad de las jóvenes dejarán la píldora antes de los seis primeros meses, lo que representa una tasa de abandono superior a la de los adultos, al igual que tampoco lo reemplazan con otro método.
Proporcionar a las jóvenes acceso a servicios anticonceptivos y una educación sexual previene el número de embarazos no deseados en Canadá, afirman los autores. Al igual, que un apoyo de los padres ayuda a mejorar el cumplimiento de los AHO.
Balassone (12), en su estudio con un grupo de adolescentes, constató que la mitad de los incluidos no volvieron a revisión a los tres meses. Entre los consultados por teléfono, todos habían dejado de utilizar anticonceptivos y un 69 por ciento estaba en riesgo de un embarazo no deseado. El promedio de edad de los incluidos en el estudio era de 15.6 años. La edad de la primera relación eran los 14,2 años. Esperaron 1,4 años desde la edad de la primera relación y su visita a centro de planificación. "Una cifra significativa de los adolescentes del estudio, que empezaron a utilizar AHO, los discontinuaron, con un riesgo claro de embarazo".
Los médicos, según Balassone (12), deben jugar un papel muy activo distinguiendo entre los jóvenes con predisposición a un uso inconsistente de la anticoncepción.
No es fácil encontrar una receta que mejore la situación en la juventud latinoamericana. Pero se hace necesario arbitrar medidas que mejoren el cuadro actual, sobre todo si tenemos en consideración los más recientes estudios que confirman que cada vez se inician en el sexo a edades más tempranas.
No cabe duda que cualquier medida que tenga éxito debe considerar la accesibilidad de los jóvenes al método, así como el hecho de que las iniciativas de educación e información se deben adoptar desde los propios jóvenes, contando con sus organizaciones e incorporando su lenguaje, costumbres y modos de convivencia. Y por supuesto, sus pautas para relacionarse en lo afectivo y en lo sexual.
Vías para mejorar el cumplimiento
La mejora del cumplimiento requiere necesariamente de un esfuerzo mancomunado de los distintos agentes y actores que intervienen en el proceso de la anticoncepción. Pero, básicamente, debería orientarse a una labor de información y a una mejora de la educación, que actúe directamente sobre los factores que influyen en la mujer.
La Fundación Internacional de la Salud establece que un uso correcto, consistente y continuado de los AHO exige lo siguiente:
- No olvidar la toma de ninguna píldora
- Los intervalos entre los ciclos deben ser respetados
- La píldora, en el caso de los trifásicos, se debe tomar en el orden correcto o en el mismo momento cada día
- Emplear un segundo método cuando se tomen otras medicaciones, como antiepilépticos o antibióticos, o en caso de diarrea o vómito
- El uso de métodos anticonceptivos se debe prolongar tanto tiempo como se necesite anticoncepción
Programas socioculturales
Se producen una serie de elementos socioculturales, que inciden poderosamente en la imagen de la AHO. CELSAM, las Sociedades Médicas, las ONGs y los líderes de opinión deberían estar siempre preparados para salir al paso de cualquier información generada por los medios informativos. También se hace necesario impulsar campañas de divulgación y difusión, de fuerte contenido educativo, sobre la AHO, que ahonden en el conocimiento de sus efectos secundarios y de sus beneficios, y muestren a la mujer como cuidarse y proteger su anticoncepción. Que le permitan alcanzar un uso correcto del método.
Estas campañas generales deberían considerar las condiciones culturales, sociales y económicas de América Latina, así como su evolución demográfica.
Deberían completarse con atención singular a grupos como jóvenes ya adolescentes, sectores desprotegidos económicamente y poblaciones indígenas, que presentan una particularidades indudables. El papel del hombre, y su participación en las decisiones de anticoncepción será clave en el futuro.
Educar a la consumidora
La consumidora es el principal objeto del cumplimiento. Se hace necesario mejorar la percepción general del método, enfrentándose a todas las ideas erróneas y confusas que posee. Hay que combatir decididamente todas sus inquietudes y temores sin fundamento. Los efectos secundarios, derivados de la supuesta asociación de la píldora con cáncer, trombosis, enfermedades cerebrovasculares, etc. Junto a ello, la relación de la píldora con la ganancia de peso, náuseas, cambios de humor, manchados, etc. Y que decir de las supuestas repercusiones sobre la fertilidad futura.
La mujer necesita recibir del médico, de la comunidad y de los medios de comunicación una información verdadera, sencilla, actualizada y balanceada. De esta manera, podrá evaluar los riesgos reales de la AHO, junto a sus beneficios. Podrá, con conocimiento, establecer una relación de riesgo y beneficio realista, que le lleve a tomar decisiones fundamentadas.
En este mismo sentido, la mujer debería conocer los beneficios hormonales como protección de cáncer de ovario y endometrio, regulación del ciclo menstrual, dismenorreas, etc.
El conocimiento del método es absolutamente fundamental. Un conocimiento que le permita reaccionar al olvido de una toma, la aparición de un manchado, una cefalea, una diarrea o una náusea.
No cabe duda, que la mujer, con la ayuda continuada de su médico, debe ser la protagonista de la elección de su método anticonceptivo, tras analizar riesgos y beneficios en consonancia con su perfil individual y sus necesidades y motivaciones personales y familiares.
Evolución de los anticonceptivos
El desarrollo de los anticonceptivos debe continuar su avance hacia productos que manteniendo su alta eficacia y beneficios, reduzca los efectos secundarios. En estos años, se han continuado una tendencia basada en la disminución de las dosis de estrógenos y gestágenos, que debe mantenerse.
Se debe continuar un camino hacia un anticonceptivo ideal, con altísima eficacia, buena tolerancia, fácil de tomar y compatible con el placer sexual.
El papel del profesional de la salud
El médico y el personal de salud también tienen una labor muy importante que desarrollar en unas acciones para mejorar el cumplimiento en América Latina. Su influencia en la opinión de la mujer en muy importante, no sólo la del ginecólogo, sino la del médico general, la enfermera y la matrona.
Por un lado, se deberían unificar criterios y mensajes sobre el método anticonceptivo, su mecanismo de acción, sus efectos colaterales, sus riesgos y beneficios, etc. Y, también medidas sencillas y fácilmente recordables sobre los olvidos, manchados e injustificación de los descansos. La peor situación para una mujer es escuchar informaciones contradictorias en los labios de los profesionales de la salud
La información a la mujer es crucial para la mejora del cumplimiento de la AHO, una información adecuada al nivel social y cultural de cada mujer. Ese consejo del profesional es el principal elemento tranquilizador para la mujer. Hay expertos que, incluso, se inclinan por sólo informar a la mujer de los efectos secundarios en el caso de que ella muestre inquietud. Fundamentan que cualquier mujer sana, con el consejo de su médico, puede tomar la píldora con absoluta tranquilidad. En cualquier caso, no cabe duda de la necesidad de dejar hablar a la mujer, escuchar sus inquietudes y dudas, para intentar responderlas de la mejor manera posible.
Muchas mujeres se quejan de la falta de tiempo del profesional de la salud para atenderlas individual y particularmente, con el tiempo y la privacidad necesaria.
La formación continuada en anticoncepción es otra prioridad para los profesionales de la salud, dentro de una perspectiva destinada a la mejora del cumplimiento.
Killick (3) resume en cinco puntos:
- Dedicar más tiempo al cumplimiento en la primera consulta
- Ofrecer consejo escrito y verbal
- Dar a conocer los beneficios de la AHO
- Crear un ambiente más acogedor en los servicios médicos de planificación familiar
- Utilizar los medios de comunicación
La responsabilidad social de la industria farmacéutica
La industria farmacéutica también tiene un papel muy importante a jugar en una labor de mejora del cumplimiento. Una de los puntos que debe acometer es modernizar los envases, buscando unas formas más atractivas y manejables para las mujeres. Ha habido expertos que ha recomendado hacer envases de 28 comprimidos, con 21 de ellos de contenido hormonal y con 7 de placebo. Pero, posiblemente, la mayor parte se inclina por mantener el actual esquema de 21 pastillas.
Pero sin duda alguna, el aspecto más importante es mejorar la información contenida en los prospectos, simplificando las instrucciones que se faciliten con los anticonceptivos. La usuaria necesita unas instrucciones claras y comprensibles sobre los diferentes aspectos de los anticonceptivos, en especial con los consejos sobre qué hacer cuando aparece alguna incidencia.
Por otro lado, la industria debe emprender y apoyar campañas informativas y divulgativas tendentes a mejorar la información y educación de la mujer, así como a conseguir un correcto cumplimiento.
La influencia de los medios de comunicación
Los medios de comunicación juegan una posición extraordinariamente influyente en la formación de la opinión de las mujeres. Es deseable que los expertos les faciliten una información que les impida el alarmismo y el sensacionalismo, una información más volcada en los beneficios de la anticoncepción hormonal, que en sus riesgos controlados. Muchos estudiosos señalan que la principal fuente de información lo constituyen revistas y periódicos para muchas mujeres. Conseguir un tratamiento objetivo y favorable de la AHO es determinante para mejorar el cumplimiento.
La voz de las sociedades médicas y de las ONGs
Las sociedades médicas deben ayudar al profesional, mediante sus programas de formación continuada, a actualizar sus conocimientos y a homologar los criterios para trasladar a la usuaria.
En otro plano, y dentro de sus funciones, las Organizaciones No Gubernamentales, deben hacer oír su voz y su credibilidad tanto implementando programas, como trabajando con las mujeres y creando opinión pública.
El peso de los Gobiernos
La Administración y los Gobiernos tienen un gran reto por delante que necesariamente pasa por incrementar los niveles de educación sexual en la escuela, la familia y la sociedad. Las consecuencias sociales y económicas de esta carencia son de todos conocidas.
Sin duda alguna, como se señalaba al principio, se hace necesario un esfuerzo conjunto y mancomunado de todas las partes para conseguir una mejora sustancial en un uso correcto del método hormonal.
Necesidad de establecer una rutina
Desde un punto de vista práctico, la mejor medida para la usuaria es establecer una rutina en la toma del método que evite olvidos e intervalos.
Por ejemplo, el español Grupo Daphne (6) incluyó lo siguiente:
- Crear hábitos de rutina
- Asociar la toma a un acto cotidiano
- Tomar la pastilla a la misma hora
- Involucrar a la pareja en la rutina
- Tener la píldora en un sitio visible
- Disponer de varios envases
- Adoptar un ¨blister¨calendario
Conclusiones
El comité científico de CELSAM considera importante finalizar esta revisión de la literatura médica, centrada en el incumplimiento de la AHO, con unas conclusiones que permitan destacar los puntos clave:
- El incumplimiento es uno de los aspectos más importantes, aunque no ficientemente valorado, para garantizar la alta eficacia y seguridad de la anticoncepción hormonal
- Un cumplimiento no correcto del método acarrea consecuencias psicológicas, sociales y económicas, en la forma de embarazos no deseados, muchos de los cuales finalizan en interrupciones voluntarias
- La mujer debe ser consciente de la necesidad de tomar medidas para evitar los olvidos, respetar los intervalos correctos entre los ciclos y protegerse con un segundo método, cuando por diferentes razones no pueda consumir circunstancialmente AHO
- La mujer debe ser consciente de que no hay ninguna razón médica para realizar descansos y que la AHO se puede utilizar durante toda su vida fértil
- En el incumplimiento intervienen factores como la edad, las condiciones sociales, la madurez de la mujer, su nivel educativo, la percepción del método y el apoyo familiar
- Todos los agentes que intervienen en la planificación familiar, desde el médico a los Gobiernos, desde la industria farmacéutica a los medios de comunicación, deben sentar las bases para emprender campañas informativas y educativas, junto a acciones específicas, que ayuden a la mujer a un uso correcto de la AHO
- La adopción de una rutina es una buena pauta para conseguir un cumplimiento correcto
Bibliografía
- Klitsch Michael, How Well Do Women Comply with Oral Contraceptive Regimens?, Family Planning Perspectives, May-June 1991.
- Rosenberg M. & others, Causes and Consequences of Oral Contraceptive Noncompliance, American Journal of Obstetrics and Gynecology, February 1999
- Killick S. R., Patient Education and Understanding: a Critical Review, Advances in Contraception, October 1992.
Serfaty D., Oral Contraceptive Compliance during Adolescence, Annals New York Academy of Sciences
- Benaginao G. & others, Cultural Factors in Oral Contraceptive Compliance, Advances in Contraception, Oct. 1992.
- Parrilla J. & others, Análisis del Cumplimiento en Anticoncepción Hormonal Oral, Grupo de Trabajo del Programa DAPHNE, June 1996.
- Rosenberg M. & others, Compliance, Counseling and Satisfaction With Oral Contraceptives: a Prospective Evaluation, Family Planning Perspectives, March - April 1998.
- Crames J.A., Compliance with Contraceptives and Other Treatments, Obstetrics and Gynecology, Sept. 1996.
- Rosenberg M. & others, Unintended Pregnancies and Use, Misuse and Discontinuation of Oral Contraceptives, Journal of Reproductive Medicine, May 1995.
- Hillard P. J., Oral contraception noncompliance: The Extent of the Problem, Advances in Contraception, Oct. 1992.
- Sanfilippo J.S., Comparison of Continuation Rates for Hormonal Contraception Among Adolescents, Journal of Pediatric and Adolescent Gynecology, 1999.
- Balassone M.L., Risk of Contraceptive discontinuation among adolescents, Journal of Adolescent Health Care, Nov. 1989.
- Kalagian W. & others, Adolescent Oral Contraceptive Use: Factors Predicting Compliance at 3 and 12 Months, The Canadian Journal of Human Sexuality, Spring 1998.
- Wahab M. & others, Oral Contraceptive Knowledge and Compliance in Young Women, British Journal of Family Planning, 1997.
- Beksinska M. E. & others, Compliance and Use Behavior, an Issue in Injectable as Well as Oral Contraceptive Use? A study of Injectable and Oral Contraceptive Use in Johannesburg, British Journal of Family Planning, 1998.
- Kost K., The Dynamics of Contraceptive Use in Peru, Studies in Family Planning, March-April 1993.
- Kosumen E. & others, Do Young Women Have Specific Problems in Contraceptive Use and Counseling?, European Journal of Obstetrics, Gynecology, and Reproductive Biology, March 1999.
- Rosenberg M. J. & others, Use and Misuse of Oral Contraceptives: Risk Indicators for Poor Pill Taking and Discontinuation, Contraception, May 1995.
- Rosenberg M. J. & others, Compliance and Oral Contraceptives: a Review, Contraception, September 1995.
- Parrilla J. J. & others, Analysis of Compliance with Oral Contraception in Spain, European Journal of Contraception and Reproductive Health Care, December 1996.
- Sawyer R. G. & others, Oral Contraception: A survey of College Women's Concerns and Experience, Health Education, June - July 1989.
- Swith Pills for Headache and Mood Swing, but not Weight Gain, Say Readers, American Health Consultants, December 1993.
- Middleman A. B. & others, Use of Hormonal Methods of Birth Control Among Sexually Active Adolescent Girls, J. Pediatr Adolesc Gynecol, 1997.
- Smith L. F. & others, Women's Knowledge of Taking Oral Contraceptive Pills Correctly and of Emergency Contraception: Effect of Providing Information Leaflets in General Practice, The British Journal of General Practice, 1995.
- Gómez M. A. & others, Satisfacción y Aceptabilidad de la Anticoncepción Hormonal Oral y del Dispositivo Intrauterino, Clin. Invest. Gin. Obst., 1997.
Comité Científico
Dra. Diana Galimberti - Argentina
Dra. Sonia Ocampo de Ruíz - Bolivia
Dr. José Aldrighi Mendes - Brasil Dr. Aroldo Fernando Camargos - Brasil
Dr. Ramiro Molina Cartes - Chile
Dra. Luz Angela Torres - Colombia
Dr. Santiago Córdova-Egüez - Ecuador
Dr. René Antonio Ramos Cordero - El Salvador
Dr. Samuel Santoyo - México
Dr. Ranferi Gaona - México
Dr. Daniel Aspilcueta - Perú
Dr. Bernardo Fernández Diloné - República Dominicana
Dr. José Enrique Pons - Uruguay
Dr. Freddy Febres - Venezuela
Otros artículos sobre el tema
Copyright CELSAM (Centro Latinoamericano Salud y Mujer)
|