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Cuando se trata de perder la barriga hay muchas cosas que puedes hacer, aunque lo más recomendado es buscar el equilibrio en la cantidad y calidad de los alimentos que se consumen.

Habitualmente se aconseja comer menos, pero eso no es del todo acertado, ya que las llamadas “dietas estrictas” suponen adelgazar o perder barriga a través de la privación de calorías, pero ¿Qué fundamento tiene dicho plan?

Quien desee una dieta para perder barriga no puede confiar su salud a una cuestión de vanidad, y es que la mayoría de las veces la pérdida de grasa en el estómago se reduce a una necesidad estética más que por salud ¿Cuál es tu motivo?

Si quieres perder peso, bajar la barriga y no estás dispuesto a arriesgar tu salud sino que buscas aumentar tu estado de salud te recomendamos sigas los siguientes pasos:

Consejos para bajar la barriga

Comer bien y continuamente

Lo primero que tienes que hacer al despertar es tomar un desayuno contundente, aunque cuidándote de consumir grasas saturadas y frituras, eso no va con el estilo de vida saludable. Si comes bien al comenzar el día, tendrás las suficientes energías para llegar al almuerzo, aunque se recomienda comer algunos “snacks” o tentempiés para mantener al metabolismo activo.

Recuerda, si pasa mucho tiempo y no comes, el cuerpo se coloca en modalidad de ahorro y con ello aprovecha cada cosa que entra al organismo, la almacena y se prepara para la escaces.

Perder peso rápidamente no sirve

Si quieres estar con un buen físico para el verano y no queda mucho tiempo para conseguirlo, no te pienses lo puedes hacer con una dieta estricta, pues más allá de conseguirlo o no el problema está en lo duradero de los resultados. Toda persona que tenga intención de bajar de peso de verdad deberá olvidarse de hacer dietas extremas, dejar de comer no ayuda ni menos bajar kilos en velocidad, pues el cuerpo piensa debe comenzar a retener y guarda todo lo que puede.

Cuidado con las grasas

Muchas personas pueden pensar que las grasas no deben considerarse en una dieta, pero lo cierto es que un porcentaje del ingreso calórico debe basarse en ellas. Lo que realmente debe controlarse no es eliminarlas, sino saber cuál consumir y en qué cantidad.

Las más recomendadas son las monoinsaturadas y las poliinsaturadas, evitando en su mayoría las de tipo saturadas. Revisar las etiquetas de los productos nos ayudará mucho a saber qué es lo que vamos a comer, y con ello, tendremos el poder de crear una dieta sana.