Actualizado: Diciembre
2005
Artritis
¿Qué es la
artritis?
La artritis comprende la inflamación de una
o más articulaciones y la degradación
del cartílago, el cual normalmente protege
la articulación, permitiendo el movimiento
suave. El cartílago también absorbe
el shock cuando se ejerce presión sobre la
articulación, como sucede al caminar o soportar
peso de algún modo. Sin la cantidad usual de
cartílago, los huesos se frotan, causando dolor,
inflamación y rigidez.
¿Cuál es su
causa?
La inflamación de la articulación se
puede presentar por diversas razones, incluyendo:
• Fractura ósea
• Infección (generalmente causada por
bacterias o virus)
• Una enfermedad autoinmune, que se presenta
cuando el cuerpo se ataca a sí mismo porque
el sistema inmune cree que una parte de éste
es extraña.
• "Desgaste y deterioro" general de
las articulaciones.
A menudo, la inflamación desaparece después
de que la lesión ha sanado, se ha tratado la
enfermedad o después de que la infección
ha sido eliminada.
Con algunas lesiones y enfermedades, la inflamación
no desaparece o la destrucción produce dolor
y deformidad prolongados, lo que se considera artritis
crónica. La osteoartritis es la variedad más
común y es probable que ocurra con más
frecuencia a medida que la persona envejece. Se puede
sentir en cualquier articulación, pero se da
con más frecuencia en las caderas, las rodillas
y los dedos de las manos. Los factores de riesgo para
la osteoartritis son:
• Tener sobrepeso
• Haberse lesionado previamente la articulación
afectada
• Utilizar la articulación afectada en
una acción repetitiva que ponga tensión
en la misma (los beisbolistas, los bailarines de ballet
y los trabajadores de la construcción están
todos en riesgo)
La artritis puede presentarse en hombres y mujeres
de cualquier edad, alrededor de 37 millones de personas
en Estados Unidos tienen algún tipo de artritis,
es decir casi 1 de cada 7 personas.
Otros tipos o causas de artritis son, entre otros:
• Lupus eritematoso sistémico (LES)
• Artritis reumatoidea (en adultos)
• Artritis reumatoidea juvenil (en niños)
• Gota
• Esclerodermia
• Artritis psoriásica
• Infecciones micóticas como la blastomicosis
• Espondilitis anquilosante
• Síndrome de Reiter (artritis reactiva)
• Enfermedad de Still del adulto
• Enfermedad de Lyme-terciaria (el estado tardío)
• Artritis tuberculosa
• Artritis viral
• Artritis gonocócica
• Otras infecciones bacterianas (artritis bacteriana
no gonocócica)
¿Cuáles son
sus manifestaciones?
Los pacientes con artritis pueden sufrir de los siguientes
síntomas:
• Dolor articular
• Inflamación articular
• Rigidez especialmente en la mañana
• Calor alrededor de una articulación
• Enrojecimiento de la piel alrededor de una
articulación
• Disminución de la capacidad para mover
la articulación
Signos y exámenes
Primero, el médico elaborará una historia
clínica detallada para ver si la artritis u
otro problema musculoesquelético es la probable
causa de los síntomas.
Luego, un examen físico completo puede mostrar
una acumulación de líquido alrededor
de la articulación (llamada "derrame").
La articulación puede mostrar sensibilidad
al ser presionada suavemente y puede presentar calor
y enrojecimiento, lo que es más típico
en artritis infecciosa y artritis autoinmune. Puede
ser doloroso o difícil rotar la articulación
en algunas direcciones, lo que se conoce como "rango
de movimiento limitado".
En ciertas formas autoinmunes de artritis, las articulaciones
pueden deformarse si no se trata la enfermedad; dichas
deformidades son los distintivos de la artritis reumatoidea
severa que no se ha tratado.
Las pruebas varían de acuerdo con la causa
que se sospeche y a menudo abarcan exámenes
de sangre y radiografías de las articulaciones.
Para verificar la presencia de infección y
otras causas de artritis (como gota causada por cristales),
se extrae líquido de la articulación
con una aguja y se examina bajo el microscopio. Para
mayor información, ver los tipos específicos
de artritis.
¿Cómo se trata?
El tratamiento de la artritis depende de la causa
particular, la gravedad de la enfermedad, las articulaciones
comprometidas y la forma como esta condición
afecta las actividades diarias; además de la
edad y ocupación que también se tienen
en cuenta cuando el médico trabaja juntamente
con el paciente para elaborar un plan de tratamiento.
De ser posible, el tratamiento se puede enfocar hacia
la eliminación de la causa subyacente de la
artritis. Sin embargo, por lo general, la causa no
necesariamente se puede curar, como sucede con la
osteoartritis y la artritis reumatoidea; por lo tanto,
el tratamiento se orienta a reducir el dolor y el
malestar y evitar una discapacidad posterior.
Es posible mejorar enormemente los síntomas
de osteoartritis y otros tipos de artritis crónicas
sin el uso de medicamentos. De hecho, hacer cambios
en el estilo de vida (tales como modificar las actividades
diarias, descansar bien y hacer ejercicio de manera
segura) sin el uso de medicamentos es preferible para
la osteoartritis y otras formas de inflamación
articulatoria. Los medicamentos se deben usar además
de, no en lugar de, los cambios en el estilo de vida.
El ejercicio para la artritis es necesario para mantener
las articulaciones saludables, aliviar la rigidez,
reducir el dolor y la fatiga y mejorar la fortaleza
ósea y muscular. El programa de ejercicios
se debe diseñar de manera individual para cada
persona y se recomienda trabajar con un fisioterapeuta
para diseñar el programa individualizado, el
cual debe incluir:
• Rango de ejercicios de movimiento para la
flexibilidad
• Ejercicios de fortaleza para el tono muscular
• Actividad aeróbica de bajo impacto
(también llamada ejercicios de resistencia)
Un fisioterapeuta también puede aplicar tratamientos
de calor y frío en la medida de lo necesario
y preparar a la persona para el uso de tablillas o
dispositivos ortóticos (enderezar) con el fin
de apoyar y alinear las articulaciones, lo cual puede
ser particularmente necesario para la artritis reumatoidea.
El fisioterapeuta también puede pensar en la
hidroterapia, el masaje con hielo o la estimulación
nerviosa transcutánea (TENS, por sus siglas
en inglés).
El descanso es tan importante como el ejercicio. De
hecho, dormir de 8 a 10 horas cada noche y hacer siestas
durante el día puede ayudar a la persona a
recuperarse más rápidamente de un recrudecimiento
de la enfermedad y puede incluso ayudar a prevenir
el empeoramiento de la misma. Asimismo, se debe:
• Evitar posiciones o movimientos que ejerzan
tensión adicional sobre las articulaciones
afectadas.
• Evitar mantener una posición durante
mucho tiempo.
• Reducir el estrés que puede empeorar
los síntomas. Se puede ensayar con la meditación
o las imágenes guiadas. Igualmente, se puede
hablar con el fisioterapeuta acerca de la práctica
de yoga o tai chi.
• Hacer modificaciones en el hogar con el fin
de facilitar las actividades; por ejemplo, tener varillas
de donde tomarse en el baño, la tina o cerca
del sanitario.
Otras medidas que se pueden intentar son:
• Tomar glucosamina y condroitina, ya que forman
los bloques estructurales del cartílago, la
sustancia que recubre las articulaciones. Estos suplementos
están disponibles en tiendas naturistas o supermercados.
Los estudios preliminares indican que estos compuestos
son seguros y pueden mejorar los síntomas de
artritis. Actualmente, se están realizando
más investigaciones al respecto.
• Consumir una dieta rica en vitaminas y minerales
(especialmente antioxidantes como vitamina E) que
se encuentran en frutas y verduras. Las fuentes de
selenio abarcan la levadura de cerveza, germen de
trigo, ajo, granos enteros, semillas de girasol y
nueces de Brasil; mientras que los ácidos grasos
omega-3 se obtienen de los peces de agua fría
(como el salmón, la caballa y el arenque),
semilla de linaza, semilla de colza (canola), semilla
de soya, aceite de soya, semilla de calabaza y nueces
de nogal.
• Aplicar crema capsaicina (derivada de los
pimentones picantes) en la superficie de la piel sobre
las articulaciones que duelen. El mejoramiento se
puede sentir después de aplicar la crema por
3 a 7 días.
MEDICAMENTOS:
El médico seleccionará de una variedad
de medicamentos en la medida de lo necesario y, generalmente,
los primeros medicamentos que se ensayan están
disponibles sin prescripción. Estos abarcan:
• Acetaminofén: recomendado por el Colegio
Estadounidense de Reumatología (American College
of Rheumatology) y la American Geriatrics Society
como la primera línea de tratamiento para la
osteoartritis.
• Acido acetilsalicilico, ibuprofeno o naproxeno:
estos medicamentos antiinflamatorios a menudo son
efectivos para combatir el dolor de la artritis. Sin
embargo, presentan muchos riesgos potenciales, especialmente
si se usan durante un período prolongado, por
lo que no se deben consumir en ninguna cantidad sin
consultarlo con el médico. Los efectos secundarios
más peligrosos son la formación de úlceras
estomacales, sangrado del tracto digestivo y daño
renal. Los pacientes con enfermedad hepática
o renal o con antecedentes de sangrado gastrointestinal
no deben tomar estos medicamentos a menos que el médico
los recomiende específicamente.
Los medicamentos de prescripción abarcan:
• Inhibidores de la ciclo-oxigenasa 2 (COX-2):
estos medicamentos tratan el dolor de la artritis
de manera similar a los tradicionales AINES; sin embargo,
parece que producen menos irritación estomacal
y ofrecen un menor riesgo de úlceras y sangrado
gastrointestinal. Estos medicamentos deben ser tomados
bajo cuidadosa supervisión médica debido
a que aún pueden afectar el tracto digestivo
y ser tóxicos para los riñones.
• Corticosteroides ("esteroides"):
estos son medicamentos que suprimen el sistema inmune
y los síntomas de inflamación. Por lo
general, se utilizan en casos severos de osteoartritis
y se pueden administrar en forma oral o por inyección.
Los esteroides se utilizan para tratar las formas
autoinmunes de artritis pero se deben evitar en la
artritis infecciosa. Los esteroides presentan múltiples
efectos secundarios que comprenden malestar estomacal
y sangrado gastrointestinal, hipertensión,
adelgazamiento de los huesos, cataratas y aumento
de las infecciones. Estos riesgos son más pronunciados
cuando los esteroides se toman durante períodos
prolongados de tiempo o a dosis más altas,
por lo que es esencial la supervisión estricta
de un médico.
• Medicamentos antirreumáticos modificadores
de la enfermedad: estos medicamentos se han utilizado
tradicionalmente para tratar la artritis reumatoidea
y otras causas autoinmunes de artritis y son, entre
otros: sales de oro, penicilamina, sulfasalazina e
hidrocolorquina. Más recientemente, se ha demostrado
que el metotrexato retarda el progreso de la artritis
reumatoidea y mejora la calidad de vida del paciente.
El metotrexato en sí puede ser altamente tóxico
y requiere exámenes de sangre frecuentes para
los pacientes que están bajo medicación.
• Antibiológicos: éste es el adelanto
más reciente para el tratamiento de la artritis
reumatoidea. Tales medicamentos, que incluyen el etanercept
e infliximab, son administrados mediante inyección
y pueden mejorar enormemente la calidad de vida del
paciente.
• Inmunosupresores: estos medicamentos, como
azatioprina o ciclofosfamida, se utilizan para casos
graves de artritis reumatoidea cuando otros medicamentos
han fallado.
Es muy importante tomar los medicamentos de la manera
como lo prescribe el médico y si la persona
tiene dificultades para hacerlo (por ejemplo, debido
a efectos secundarios intolerables), debe hablar con
el médico.
CIRUGÍA Y OTROS MÉTODOS:
En algunos casos, la cirugía para reconstruir
la articulación (artroplastia) o reemplazarla
(como el reemplazo completo de la articulación
de la rodilla) puede ayudar a conservar un estilo
de vida más normal. La decisión de efectuar
la cirugía de reemplazo articular normalmente
se toma cuando otras alternativas como los cambios
en el estilo de vida y los medicamentos ya no son
efectivos.
Las articulaciones normales contienen un lubricante
denominado "líquido sinovial" y,
en aquellas que sufren artritis, este líquido
no se produce en cantidades adecuadas. Un método
de tratamiento relativamente reciente es inyectar
las articulaciones artríticas con una versión
artificial del líquido articular conocida como
hylan G-F 20 (Synvisc). Este líquido sintético
puede posponer la necesidad de cirugía, al
menos temporalmente, y mejorar la calidad de vida
de los pacientes con artritis. Muchos estudios se
encuentran evaluando la efectividad de este tipo de
terapia.
Unos pocos trastornos relacionados con la artritis
se pueden curar completamente con el tratamiento.
La mayoría son condiciones crónicas;
sin embargo, el objetivo del tratamiento es controlar
el dolor y minimizar el daño de la articulación.
La artritis crónica frecuentemente aumenta
y disminuye su grado de remisión.
Cuáles son sus complicaciones?
• Dolor crónico
• Restricciones en el estilo de vida o discapacidad
Se debe buscar asistencia médica si:
• El dolor articular persiste por más
de 3 días.
• Se presenta un dolor articular agudo e inexplicable.
• La articulación afectada presenta una
inflamación significativa.
• La persona tiene dificultad para mover la
articulación.
• La piel alrededor de la articulación
está enrojecida o caliente al tacto.
• La persona tiene fiebre o pérdida de
peso involuntaria.
¿Cómo se puede
prevenir?
Si la artritis se diagnostica y se trata tempranamente,
se puede prevenir el daño a la articulación.
Se recomienda averiguar si hay antecedentes familiares
de artritis y compartir esta información con
el médico, incluso si la persona no tiene síntomas
en las articulaciones.
La osteoartritis se puede desarrollar con mayor probabilidad
si se abusa de las articulaciones (las lesionan muchas
veces o las sobrecargan mientras están lesionadas).
Se debe tener cuidado de no sobrecargar de trabajo
a una articulación lesionada o adolorida e
igualmente evitar los movimientos repetitivos.
El sobrepeso también incrementa el riesgo de
desarrollar osteoartritis en las rodillas y posiblemente
en las caderas y manos. Ver el artículo sobre
índice de masa corporal para saber si el peso
de una persona es saludable.