Actualizado: Diciembre
2005
Artritis Bacteriana
no gonococcica
¿Qué es la
artritis bacteriana no gonococcica?
La artritis bacteriana no gonococcica; Artritis séptica
es una inflamación de una articulación
ocasionada por una invasión bacteriana (pero
no la bacteria que causa la gonorrea).
¿Cuál es su causa?
La artritis séptica se desarrolla cuando las
bacterias se propagan desde un foco de infección
a través del torrente sanguíneo a una
articulación o cuando la articulación
se infecta directamente debido a una penetración
traumática o por una intervención quirúrgica.
La manifestación de los síntomas es
generalmente rápida con inflamación
de las articulaciones, dolores articulatorios intensos
y fiebre leve.
Los factores de riesgo incluyen una infección
bacteriana simultánea, enfermedad crónica,
enfermedades o medicamentos supresores del sistema
inmunológico, artritis reumatoidea, consumo
de drogas por vía intravenosa, implantes articulatorios
artificiales, trauma reciente en una articulación,
artroscopia reciente de una articulación u
otros procedimientos quirúrgicos.
La artritis séptica se puede presentar a cualquier
edad, pero la artritis no gonocócica en particular
ocurre con mayor frecuencia en los niños menores
de 3 años de edad; la cadera es el lugar de
infección más común en los bebés.
La artritis séptica no es muy común
desde los 3 años de edad hasta la adolescencia,
momento a partir del cual la incidencia se incrementa
de nuevo (apareciendo como artritis gonocócica
en mujeres con gonorrea cervical). Los niños
con artritis séptica tienen mayor probabilidad
que los adultos de infectarse con estreptococos del
grupo B y Haemophilus influenza.
La artritis séptica aguda es causada por organismos
tales como estafilococos, estreptococos (pneumoniae)
y estreptococos del grupo B; mientras que la artritis
séptica crónica (que ocurre con menos
frecuencia) es causada por organismos tales como Mycobacterium
tuberculosis y Candida albicans. Las articulaciones
más comúnmente infectadas son la rodilla
y la cadera.
¿Cuáles son
sus manifestaciones?
NIÑOS RECIÉN NACIDOS O LACTANTES:
• Inmovilidad voluntaria de la extremidad con
la articulación infectada (seudoparálisis)
• Llanto al mover la articulación infectada
(por ejemplo: llora cuando se le cambia el pañal,
si la cadera está infectada)
• Irritabilidad
• Fiebre
NIÑO O ADULTO:
• Dolor articulatorio intenso
• Inflamación de la articulación
• Enrojecimiento de la articulación
• Inmovilidad voluntaria de la extremidad con
la articulación infectada (seudoparálisis)
• Fiebre leve
Síntomas inusuales:
• Escalofríos
Signos y exámenes
• Análisis de líquido sinovial
o cultivo de líquido articular
• Cultivo de sangre
• Radiografía de la articulación
afectada
¿Cómo se trata?
El objetivo del tratamiento es eliminar la infección
con terapia de antibióticos. Se inicia el tratamiento
con antibióticos tan pronto como se haya realizado
el diagnóstico, sobre la base del mejor juicio
clínico sobre el organismo causante del problema.
Una vez recibidos los cultivos que revelan la bacteria
involucrada, se realizan los ajustes necesarios a
la antibioterapia. Dependiendo de la sensibilidad
de la bacteria, se elige el antibiótico que
se va a utilizar.
Cuando el líquido sinovial se acumula con rapidez
debido a una infección, se puede recomendar
la aspiración frecuente de líquidos
con la inserción de una aguja en la articulación,
o se puede aconsejar una cirugía. En los casos
severos, puede ser necesario practicar una cirugía
para drenar el líquido de la articulación
infectada.
Para aliviar el dolor después del tratamiento
se aconseja reposo, inmovilización y elevación
de la extremidad, así como la aplicación
de compresas calientes. La ejercitación posterior
de la articulación afectada ayuda a acelerar
el proceso de recuperación.
La recuperación es satisfactoria si el tratamiento
con antibióticos se realiza de manera oportuna,
de lo contrario, se pueden producir daños permanentes
en las articulaciones.
¿Cuáles son
sus complicaciones?
• Degeneración de la articulación
Se debe acudir al médico si se desarrollan
los síntomas de este trastorno.
¿Cómo se puede
prevenir?
Los antibióticos profilácticos (preventivos)
pueden ser de gran ayuda para las personas que están
en alto riesgo de contraerla.