Actualizado: Diciembre
2005
Crisis de ausencia
¿Qué es?
Es una alteración temporal de la función
cerebral ocasionada por una actividad eléctrica
anormal en el cerebro y se caracteriza por una pérdida
abrupta de poca duración en la actividad consciente
(ausencia) u otro cambio anormal del comportamiento.
¿Cuáles son
sus causas?
Las convulsiones de pequeño mal son más
comunes en personas menores de 20 años, generalmente
en niños entre los 6 y 12 años y se
pueden presentar en combinación con otros tipos
de convulsiones.
Las crisis típicas de pequeño mal duran
sólo unos pocos segundos, con recuperación
total y sin confusión. Ellas se manifiestan
como episodios de mirada fija o "crisis de ausencia"
durante los cuales se presenta un cese en la actividad
o en el discurso del niño.
Es posible que el niño pare de hablar en medio
de una frase o que deje de caminar y uno o dos segundos
más tarde retome la actividad y el lenguaje.
Si durante uno de estos episodios el niño está
de pie o caminando, rara vez se cae.
Las "crisis" pueden ser pocas o muy frecuentes,
y se presentan repetidas veces en una hora. Hasta
cientos de ataque se pueden presentar en un solo día.
Pueden presentarse durante semanas o meses antes de
ser descubiertos. Estos ataques pueden interferir
con el desempeño escolar y con el aprendizaje,
de ahí que los profesores puedan llegar a interpretarlas
como una falta de atención u otro tipo de mala
conducta.
Las convulsiones atípicas de pequeño
mal tienen un comienzo más lento, duran más
y la actividad muscular uede ser más evidente
que las convulsiones típicas de pequeño
mal. Por lo general, no hay recuerdos de la convulsión.
Usualmente, no se encuentra ninguna causa para las
crisis típicas de pequeño mal, ni se
detectan trastornos neurológicos o de otro
tipo. Las crisis atípicas pueden o no estar
asociadas con otros trastornos neurológicos.
Las causas pueden ser inidentificables o se pueden
identificar como anomalías cerebrales congénitas,
complicaciones de enfermedad hepática o renal
o lesiones cerebrales ocasionadas por trauma o complicaciones
al momento del nacimiento. En algunas ocasiones, los
antecedentes familiares de convulsiones indican un
tipo hereditario de esta condición.
¿Cómo se manifiesta?
Se dividen en típicas y atípicas.
TÍPICAS
Cambios en la actividad muscular
Ausencia de movimiento
Torpeza con las manos
Temblor palpebral
Chasquido de labios
Movimientos de masticación
Cambios en el estado de conciencia
Episodios de mirada fija (involuntarios)
Falta de conciencia del espacio circundante
Interrupción repentina de la actividad consciente
(movimiento, lenguaje, etc.)
En algunos casos pueden ser provocados por hiperventilación
o luces destellantes
Inicio abrupto de las convulsiones
Cada convulsión dura sólo unos segundos
Recuperación completa del estado de conciencia,
no hay confusión
No hay recuerdo de la convulsión
ATÍPICAS:
Convulsión atónica
Ausencia de movimiento muscular
Caída repentina, pérdida de la postura
Pérdida del tono muscular
Caída
Cambios en el estado de conciencia
Mirada fija involuntaria
Falta de conciencia del espacio circundante
Interrupción repentina de la actividad consciente
(movimiento, lenguaje, etc.)
Torpeza con las manos
Temblor palpebral
En algunos casos pueden ser provocados por hiperventilación
Puede haber un comienzo más lento y gradual
de la convulsión
Cada convulsión dura sólo segundos o
minutos
La recuperación puede ser más lenta
Pueden tener período corto de confusión
o comportamiento extraño
No hay recuerdo de la convulsión
Nota: las dificultades inexplicables con el desempeño
escolar y los problemas de aprendizaje pueden ser
el primer indicio de convulsiones de pequeño
mal.
¿Cómo se hace
el diagnóstico?
El examen físico generalmente es normal, aunque
en algunos pacientes pueden presentarse algunas anomalías
neurológicas.
La transmisión de información entre
las neuronas sucede por un proceso electroquímico
que puede ser detectado como actividad eléctrica
por un electroencefalograma (EEG), puede ser necesario
un EEG único o varios exámenes de este
tipo para mostrar cambios típicos de las convulsiones
de pequeño mal. Ocasionalmente un paciente
puede necesitar someterse a un monitoreo por EEG de
uno a varios días para detectar estos cambios
en el EEG.
Para descartar causas específicas de las convulsiones
se pueden hacer diversos exámenes de laboratorio
tales como TC de la cabeza o IRM de la cabeza.
¿Cómo se trata?
Dado que las convulsiones pueden interferir con el
aprendizaje o producir lesiones, la meta del tratamiento
es evitar o minimizar el número de convulsiones
y minimizar cualquier efecto secundario de los tratamientos.
En algunos casos, el tratamiento de las causas identificables
puede disminuir o eliminar las convulsiones.
Los medicamentos anticonvulsivos (contra las convulsiones)
pueden prevenir o disminuir el número de ataques.
Las convulsiones de pequeño mal por lo general
responden al ácido valproico, ethosuximide,
clonazepam y algunos otros medicamentos. La respuesta
a estos medicamentos varía y es probable que
se deba ajustar repetidamente tanto el medicamento
como su dosis. Para algunos medicamentos, es importante
monitorear los niveles de medicamentos en el plasma
con el fin de hacer un control continuo de las convulsiones
y de reducir los efectos secundarios de los medicamentos.
El estado epiléptico de ausencia (ataques
múltiples que se repiten frecuentemente) se
puede tratar con medicamentos intravenosos y con otros
tratamientos como el que se utiliza para el estado
epiléptico de una convulsión tónico-clónica
generalizada.
¿Cuál es la expectativa
o pronóstico?
Casi todos los niños afectados por las convulsiones
de pequeño mal tienen muchos menos o ningún
ataque cuando se les administran medicamentos, este
tipo de convulsiones puede desaparecer espontáneamente
una vez que el niño ha llegado a la edad adulta,
puede continuar indefinidamente o la persona puede
progresar a una convulsión tipo gran mal.
El pronóstico a largo plazo depende de la
existencia de problemas neurológicos subyacentes
u otros tipos de convulsiones además de las
convulsiones tipo pequeño mal.
La mayoría de las personas que sufren convulsiones
de pequeño mal llevan una vida muy normal,
con pocas restricciones en las actividades académicas
y sociales. Si las convulsiones continúan a
medida que se acerca la edad adulta, puede haber restricciones
para conducir vehículos o para operar maquinaria
peligrosa.
¿Cuáles son
las complicaciones?
Problemas de aprendizaje
Estado epiléptico de ausencia
Lesiones provocadas por las caídas
Lesiones ocasionada por la presencia de convulsiones
mientras se está conduciendo u operando maquinaria
Efectos secundarios de los medicamentos (sintomáticos
o asintomáticos)
Desarrollo de una convulsión tónico-clónica
generalizada
¿En qué situaciones
se debe buscar asistencia médica?
Se debe acudir a la sala de emergencia o llamar al
número de emergencia local si una convulsión
dura más de 2 ó 3 minutos o si no hay
antecedentes de convulsiones previas. Se trata de
una situación de emergencia.
Se debe acudir a la sala de emergencia o llamar al
número de emergencia local si se presentan
síntomas de estado epiléptico de ausencia:
Cambios en el estado mental prolongados como confusión
o bajo grado de reacción
Actividad prolongada de las convulsiones o de inconciencia
y comportamientos automáticos (las personas
pueden comer o moverse sin darse cuenta de dónde
están o de qué están haciendo).
Ésta puede ser una situación de emergencia.
Se debe buscar asistencia médica si es la
primera vez que la persona tiene convulsiones. Asimismo,
si la persona presenta un tipo nuevo de convulsión
o si se comienzan a presentar convulsiones de otro
tipo.
Igualmente, se debe buscar asistencia médica
si se presentan nuevos síntomas, incluyendo
posibles efectos secundarios de los medicamentos como
cambios en el estado mental (somnolencia, inquietud,
confusión, sedación u otros), náuseas
y vómitos, erupción, pérdida
de cabello, temblores o movimientos anormales, fiebre
o problemas con la coordinación.