Actualizado: Diciembre
2005
Hepatitis B
¿Qué
es la hepatitis B?
El término "hepatitis" se refiere
a los síndromes o enfermedades que causan la
inflamación del hígado, incluso la inflamación
debido a virus o abuso crónico del alcohol.
Los virus que causan la hepatitis incluyen la hepatitis
A, B, C, E y el factor delta. Cada virus causa un
síndrome diferente aunque todos comparten algunos
síntomas y consecuencias.
La mayoría de las personas infectadas con la
hepatitis B se deshacen del virus en 6 meses. Existe
una infección de poca duración conocida
como un caso "agudo" de Hepatitis B.
Aproximadamente el 10 % de las personas infectadas
con el virus de la hepatitis B desarrolla una infección
crónica vitalicia. Las personas con infección
crónica pueden presentar síntomas aunque
muchas de ellas nunca los desarrollan. A estos pacientes
algunas veces se los denomina "portadores"
y pueden transmitir la enfermedad a otros. El hecho
de tener hepatitis B crónica aumenta el riesgo
de lesión hepática permanente, incluso
cirrosis (cicatrización del hígado)
y cáncer de hígado.
¿Cuál es su causa?
La hepatitis B se transmite por vía sanguínea
y otros fluidos corporales y la infección se
puede presentar a través de:
• Contacto con sangre en escenarios de atención
médica, lo cual pone en riesgo a médicos,
enfermeras, odontólogos y otros miembros del
personal médico
• Transfusiones de sangre
• Compartir agujas cuando se hace uso de drogas
• Someterse a tatuajes o acupuntura con instrumentos
contaminados
• En el momento de nacer, una madre infectada
puede transmitirle el virus al bebé en el momento
del parto o inmediatamente después de éste
Las personas que se encuentran en mayor riesgo, incluyendo
personas que vivan con alguien que tenga hepatitis
B y los trabajadores de la salud, deben recibir la
vacuna contra la hepatitis B.
La hepatitis aguda toma de uno a seis meses desde
el momento de la infección hasta que la enfermedad
se manifiesta. Los primeros síntomas pueden
ser, entre otros, náuseas, vómitos,
pérdida del apetito, fatiga, dolores musculares
y dolores articulatorios. Luego se presenta ictericia
junto con orina oscura y heces blandas. Alrededor
de un 1% de los pacientes infectados con hepatitis
B muere debido al daño hepático en esta
etapa temprana.
El riesgo de llegar a infectarse de manera crónica
depende de la edad en el momento de la infección:
más del 90% de los recién nacidos, alrededor
del 50% de los niños y menos del 5% de los
adultos infectados con hepatitis B desarrollan la
hepatitis crónica.
La mayor parte del daño del virus de la hepatitis
B es causado por la respuesta del cuerpo a la infección.
La respuesta inmune del cuerpo contra las células
hepáticas infectadas (hepatocitos) daña
las células, provocando la inflamación
del hígado (hepatitis). Como resultado de esto,
las enzimas hepáticas (transaminasas) se filtran
del hígado a la sangre, haciendo que se eleven
los niveles de transaminasa en la sangre. El virus
deteriora la capacidad del hígado para producir
el factor de coagulación protrombina, aumentado
el tiempo que requiere la sangre para coagular (tiempo
de protrombina).
El daño hepático también deteriora
la capacidad del cuerpo para eliminar la bilirrubina
(un producto de degradación de los glóbulos
rojos viejos), causando ictericia (coloración
amarillenta de los ojos y el cuerpo) y orina oscura.
¿Cómo
se manifiesta?
• Fatiga, malestar general, dolor articular
y fiebre baja
• Náuseas, vómitos, pérdida
del apetito y dolor abdominal
• Ictericia y orina oscura debido al aumento
de la bilirrubina
Signos y exámenes
• Antígeno de superficie de hepatits
B (HBsAg). Representa el primer marcador viral presente
en las pruebas de sangre después de que el
paciente ha sido infectado y generalmente desaparece
de la sangre en uno o dos meses.
• Anticuerpo central de la hepatitis B (Anti-HBc).
Generalmente se detecta dentro de una a dos semanas
después de la aparición del antígeno
de superficie de la hepatitis B. Tanto el antígeno
de superficie de la hepatitis B como el anticuerpo
central persisten en forma indefinida en la sangre
de los pacientes que se han recuperado de la hepatitis
B.
• Anticuerpo de superficie de la hepatitis B
(anti-HBs). Este se encuentra tanto en las personas
que han sido vacunadas como en aquellas que se han
recuperado de una infección de hepatitis.
• Los niveles de las enzimas hepáticas
en la sangre pueden estar elevados debido al daño
hepático.
• Los niveles de albúmina pueden estar
bajos y el tiempo de protrombina puede ser prolongado
debido a un trastorno hepático severo.
¿Cómo
se trata?
La hepatitis aguda no necesita un tratamiento diferente
al monitoreo cuidadoso de la función hepática,
midiendo las transaminasas séricas y el tiempo
de protrombina.
Sólo en casos muy raros de insuficiencia hepática,
se debe monitorear al paciente en una unidad de cuidados
intensivos. Debido a que el daño al hígado
disminuye su capacidad para degradar las proteínas,
se debe restringir la ingesta de éstas y se
debe administrar igualmente lactulosa oral o neomicina
para limitar la producción de proteínas
por parte de las bacterias que se encuentran en el
intestino. A los pacientes se los debe monitorear
hasta que se recuperen o hasta que parezca necesario
un trasplante de hígado, que es la única
y definitiva forma de curación en caso de insuficiencia
hepática.
El tratamiento para la hepatitis crónica se
orienta hacia la reducción de la inflamación,
síntomas e infección. Las opciones de
tratamiento abarcan el interferón (administrado
en inyección) al igual que lamivudina y adefovir
dipivoxil (administrados en forma oral). El transplante
de hígado se utiliza para tratar la enfermedad
hepática hepatitis B crónica en estado
terminal.
La enfermedad aguda generalmente se resuelve después
de 2 ó 3 semanas y el hígado vuelve
a la normalidad en un período de 16 semanas.
Algunas personas infectadas pueden desarrollar hepatitis
crónica. Existe una mayor incidencia de carcinoma
hepatocelular en aquellos que han tenido infección
por el virus de hepatitis B que en la población
general. La hepatitis B es mortal en aproximadamente
un 1% de los casos de hepatitis B aguda.
¿Cuáles son sus
complicaciones?
• Hepatitis crónica
• Cirrosis
• Carcinoma hepatocelular
Situaciones que requieren asistencia médica
Se debe buscar asistencia médica si se desarrollan
síntomas de hepatitis B, si los síntomas
de la hepatitis B no se resuelven en 2 ó 3
semanas, si se desarrollan nuevos síntomas
o si se es parte de un grupo de alto riesgo para hepatitis
B y todavía no ha sido vacunado contra la enfermedad.
Se debe recordar que la vacunación es segura
y no presenta efectos adversos.
¿Cómo se puede
prevenir?
El tamizaje de toda la sangre donada ha reducido la
probabilidad de contraer hepatitis B en una transfusión
de sangre. Como parte del tamizaje inicial, a los
donantes de sangre ahora se les pide llenar un cuestionario
acerca de sus actividades sexuales y el consumo de
drogas y no se utiliza la sangre de aquellos grupos
de personas que se encuentran en alto riesgo. Además,
se utilizan pruebas serológicas para examinar
la sangre recolectada para el virus de la hepatitis
B.
La notificación obligatoria de esta enfermedad
permite a los trabajadores de la salud del estado
hacer un seguimiento a las personas que han estado
expuestas e inmunizar a los contactos que aún
no han desarrollado la enfermedad. Anteriormente,
la vacuna contra la hepatitis B se elaboraba a partir
de productos sanguíneos humanos, por lo cual
no era bien recibida por el público; mientras
que la nueva vacuna contra la hepatitis B es completamente
artificial, sin ningún producto humano y, por
lo tanto, no puede transmitir el virus de la hepatitis
B ni el virus del SIDA. Esta vacuna no sólo
es segura sino efectiva y se requiere administrar
tres dosis dentro de un período de seis meses
para lograr la inmunidad total. La vacunación
de los bebés se ha vuelto rutinaria en los
centros pediátricos en los Estados Unidos.
Se debe evitar el contacto sexual con una persona
que padezca hepatitis B crónica o aguda. El
uso consistente y apropiado de condones también
puede reducir la transmisión a través
del contacto sexual; sin embargo, la inmunización
brinda la única y definitiva protección
contra el virus. La vacunación de las personas
que se encuentran en alto riesgo ha tenido sólo
un éxito limitado; por lo tanto el Servicio
de Salud Pública de los Estados Unidos ha recomendado
la vacunación universal de todos los neonatos
y adolescentes antes de la pubertad.
Los bebés nacidos de madres que en el momento
tengan hepatitis B aguda o hayan tenido la infección
reciben una serie de inmunizaciones especiales para
prevenir la transmisión viral. Esto incluye
la administración de inmunoglobulina contra
hepatitis B y vacunación contra hepatitis B
en las 12 horas posteriores al nacimiento