Actualizado: Diciembre
2005
Hepatitis C
¿Qué
es la hepatitis C?
Es una inflamación del hígado causada
por infección con el virus de la hepatitis
C.
¿Cuál es su causa?
La infección de hepatitis C es causada por
el virus de la hepatitis C (VHC) y las personas que
pueden estar en riesgo de contagiarse son aquellos
que:
• Recibieron una transfusión de sangre
antes de julio de 1992
• Recibieron sangre, productos sanguíneos
u órganos sólidos de un donante que
tiene hepatitis C
• Se han inyectado drogas o han compartido agujas
con alguien que tiene hepatitis C
• Han estado sometidos a diálisis renal
durante mucho tiempo
• Han compartido elementos de uso personal,
como cepillos de dientes y hojas de afeitar, con alguien
que tiene hepatitis C
• Nacieron de madres infectadas con hepatitis
C
La prevalencia de la infección con hepatitis
C es aproximadamente de 4 millones de personas en
los Estados Unidos o aproximadamente 1 caso por cada
70 a 100 personas. Otras infecciones por virus de
la hepatitis incluyen hepatitis A y hepatitis B.
¿Cómo se manifiesta?
Muchas personas que están infectadas con hepatitis
C son asintomáticas. Esta enfermedad se detecta
a menudo cuando se realizan exámenes de sangre
como parte de un examen físico rutinario o
de otro procedimiento médico. Si la infección
ha estado presente durante muchos años, el
hígado puede tener cicatrización permanente,
una afección llamada cirrosis. En muchos casos,
puede no haber síntomas de la enfermedad hasta
que se haya desarrollado la cirrosis.
Se pueden presentar los siguientes síntomas:
• Ictericia
• Dolor abdominal (en la parte superior derecha)
• Fatiga
• Pérdida del apetito
• Náuseas y vómitos
• Fiebre baja
• Heces color arcilla o pálidas
• Orina oscura
• Prurito generalizado
• Ascitis
• Várices sangrantes (venas dilatadas
en el esófago)
Signos y exámenes
• Serología del virus de la hepatitis
• ELISA para detectar anticuerpos contra hepatitis
C
• Prueba PCR para hepatitis C
• Enzimas hepáticas elevadas
• Una biopsia del hígado muestra inflamación
crónica
• Genotipo de la hepatitis C. Hay seis genotipos
presentes en todo el mundo y la mayoría de
los estadounidenses tienen la infección por
genotipo 1 que tiene tasas de respuesta al tratamiento
más bajas.
¿Cómo se trata?
No existe cura para la hepatitis C. Algunos pacientes
con este tipo de hepatitis se benefician de un tratamiento
con interferón alfa o una combinación
de interferón alfa y ribavirina.
El interferón alfa se administra en inyección
justo por debajo de la piel y tiene muchos efectos
secundarios, incluyendo síntomas similares
a la gripe, dolor de cabeza, fiebre, fatiga, pérdida
del apetito, náuseas, vómitos, depresión
y adelgazamiento del cabello. El tratamiento con interferón
alfa también puede interferir con la producción
de glóbulos blancos y plaquetas.
La ribavirina es una cápsula que se toma dos
veces al día y cuyos mayores efectos secundarios
son anemia severa (conteo bajo de glóbulos
rojos) y defectos congénitos, por lo que las
mujeres deben evitar el embarazo durante el tratamiento
y durante los 6 meses posteriores a éste.
Recientemente, se introdujo una versión de
interferón alfa (interferón alfa pegilado)
con una vida media más larga, lo que significa
que las inyecciones se toman semanalmente, en lugar
de tres veces a la semana como se hace con el interferón
alfa estándar. El interferón alfa pegilado
y la ribavirina llevan a que se presente una respuesta
sostenida en aproximadamente el 50% de los pacientes.
Una respuesta sostenida indica que el paciente permanece
libre del virus de la hepatitis C 6 meses después
de suspender la terapia. Aproximadamente el 40% de
los pacientes con infección genotipo 1 responderán
al tratamiento.
Se recomienda el reposo durante la fase aguda de la
enfermedad cuando los síntomas son más
severos. Todas las personas con hepatitis C deben
recibir la vacuna contra la hepatitis A y B.
Las personas con hepatitis C deben tener cuidado de
no tomar vitaminas, suplementos nutricionales ni medicamentos
nuevos que no requieran prescripción médica
sin antes haberlo consultado con el médico.
Asimismo, deben evitar cualquier sustancia tóxica
para el hígado (hepatotóxica), incluyendo
el alcohol, ya que incluso cantidades moderadas de
éste aceleran la progresión de la hepatitis
C y reducen la efectividad del tratamiento.
La hepatitis C es una de las causas más comunes
de enfermedad hepática crónica en los
Estados Unidos en la actualidad. Al menos el 80% de
los pacientes con hepatitis C aguda desarrollan finalmente
infección hepática crónica y
entre un 20% y un 30% desarrollan cirrosis. Del 1%
al 5% de los pacientes pueden desarrollar cáncer
hepático. En este momento, la hepatitis C es
la causa número 1 de trasplante de hígado
en los Estados Unidos.
¿Cuáles
son sus complicaciones?
• Hepatitis crónica
• Cirrosis
Situaciones que requieren asistencia médica
Se debe buscar asistencia médica si aparecen
síntomas de hepatitis o si la persona cree
que ha estado expuesta al virus de la hepatitis C.
¿Cómo se puede
prevenir?
Se debe evitar el contacto con la sangre o productos
de la misma, hasta donde sea posible. El personal
de salud debe tomar las precauciones universales cuando
manipula sangre y líquidos corporales.
Se recomienda no inyectarse drogas de abuso y en especial
no compartir agujas con otra persona, así como
tener precaución al hacerse tatuajes y perforaciones
corporales (piercing).
La transmisión sexual es baja entre parejas
monógamas estables. El compañero sexual
debe ser examinado para hepatitis C, en caso de ser
negativo, las recomendaciones actuales son no cambiar
las prácticas sexuales. Los individuos que
tienen sexo fuera de una relación monógama
deben practicar comportamientos sexuales seguros para
evitar la hepatitis C, así como las enfermedades
de transmisión sexual, incluyendo el VIH y
la hepatitis B.
Actualmente, no hay una vacuna para la hepatitis C